
En los bloques de ladera de Gipuzkoa, como los de Errenteria en Beraun o Eibar en Amaña, la primera duda sobre la aerotermia no suele ser el coste, sino dónde colocar la unidad exterior. Estos edificios, levantados durante el boom industrial, tienen balcones estrechos y fachadas pegadas al monte que pasan semanas sin sol directo. Sin embargo, la bomba de calor aire-agua no depende de la radiación solar para funcionar, así que la sombra invernal no es un impedimento técnico.
Casi siempre existen opciones viables si se estudian con criterio. Se puede ubicar en patios de luces, en paredes traseras o subirla a la cubierta, aunque esto último implique más tubería y posibles autorizaciones de la comunidad. Lo esencial es asegurar espacio libre para la circulación del aire y gestionar el desagüe del desescarche para evitar congelaciones. Con una revisión previa del sitio, la instalación encaja bien en la geografía vertical de nuestros valles.
Unidad exterior de aerotermia en el balcón: espacio y aire libre
En los bloques de ladera que salpican Errenteria o Altza, el balcón suele ser un voladizo estrecho. La unidad exterior necesita aire fresco para funcionar; si la pegas a la pared del fondo, se ahoga. Hay que dejar libre el frente del ventilador y usar soportes metálicos firmes que repartan bien el peso sobre la losa, porque una carga mal distribuida compromete la estructura del edificio antiguo.
Ojo con las galerías acristaladas típicas de Bidebieta o Galtzaraborda. Aunque parezcan resguardadas, ahí no vale instalar la bomba de calor. El cristal cierra el paso al aire y bloquea la entrada necesaria para captar temperatura, además de acumular calor residual en verano. Esos espacios son una trampa: impiden el intercambio térmico básico. Busca siempre una zona abierta, ya sea en la barandilla o colgada en fachada hacia el patio de luces, asegurando que el ruido no rebote contra la ventana del vecino justo enfrente.
La fachada al patio de luces como sitio para la bomba de calor
En los bloques apretados de Errenteria, Altza o Amaña, el patio de luces ofrece un hueco técnico que aprovecha el aire exterior. Como la bomba no necesita sol directo, funciona bien en fachadas a la sombra del monte. El equipo exige espacio libre delante para que circule el aire; si tienes una galería cerrada con cristal, ahí no vale. En estos patios estrechos, el sonido rebota entre las paredes enfrentadas y puede molestar más de lo esperado. Por eso conviene elegir modelos de bajo nivel sonoro desde el principio.
Hay que medir la distancia hasta las ventanas de los dormitorios vecinos, porque el ruido se transmite fácilmente en estos edificios altos. Si la instalación afecta a la fachada común, la comunidad debe estar informada y decidirlo en junta antes de colocar nada. Además, el deshielo genera agua: en inviernos fríos como los de Goierri, ese desagüe puede congelarse. Para evitar averías, se coloca una bandeja calefactada o un cable eléctrico que mantenga el flujo libre hacia el colector.
Llevar la unidad a la cubierta del bloque: tubería y elevación
Subir la unidad exterior a la cubierta suele ser la salida cuando el balcón o la galería no tienen ventilación suficiente o cuando las fachadas están demasiado pegadas y el ruido rebotaría hacia los vecinos. En edificios de ladera como los de Beraun en Errenteria o Amaña en Eibar, esta opción despeja el acceso al piso. Eso sí, cuanto más alta está la máquina, más metros de tubería hay que tirar para bajarla hasta la vivienda. Esos tramos verticales exigen un aislamiento térmico impecable para evitar pérdidas de calor en el trayecto por el patio de luces.
El acceso físico marca el precio y la logística. A menudo se puede subir todo por la última planta si hay espacio para maniobrar dentro del portal, pero en calles con fuerte pendiente típicas de Gipuzkoa, muchas veces hace falta grúa o plataforma elevadora desde la acera. Antes de pedir presupuesto, conviene confirmar con la comunidad si aceptan el paso por zonas comunes y revisar si el planeamiento municipal limita equipos visibles desde la calle, algo habitual en cascos históricos o frente marítimo.
El agua del desescarche: por dónde sale en un piso de valle
En un bloque apretado de la ladera en Errenteria o Arrasate, la humedad del valle y el frío cercano a cero hacen que se forme escarcha en la batería de la unidad exterior. Es normal: el equipo invierte su ciclo unos minutos para derretir ese hielo, generando agua por goteo. No es una avería, sino parte del funcionamiento previsto cuando el aire está cargado de niebla.
El problema aparece al llevar ese líquido al desagüe. En galerías estrechas o balcones con vistas a otros pisos, como en Altza o Amaña, un tubo mal orientado puede mojar a los vecinos de abajo. Hay que canalizarlo hacia una toma autorizada dentro de la vivienda o usar bandejas recogedoras conectadas correctamente, respetando siempre que fachada y cubierta son elementos comunes que requieren visto bueno comunitario.
Donde las heladas calan más hondo, como en Goierri o Debagoiena, el riesgo no es solo el chorro, sino que el propio desagüe se bloquee con hielo. Para evitar que la unidad se pare por acumulación, se instalan sistemas de protección térmica, ya sea mediante cable calefactor o bandejas activadas, garantizando que el agua escape aunque baje la temperatura bajo cero.
Permiso de la comunidad y planeamiento para la unidad exterior
Antes de tocar la fachada o subir algo a la cubierta, conviene abrir los estatutos de la comunidad. Esos elementos son comunes y afectan a todos los vecinos, así que no es una decisión individual. Lo más habitual es llevar el asunto a junta para obtener la autorización necesaria. En edificios antiguos de Donostia o en bloques de ladera como Galtzaraborda, donde las distancias entre fachadas son mínimas, este trámite evita conflictos futuros con quien vive justo enfrente o encima.
El planeamiento municipal pone límites claros, especialmente en zonas protegidas. En la Parte Vieja donostiarra o en cascos históricos como Tolosa, colocar unidades exteriores visibles desde la calle suele estar restringido o prohibido sin informes previos. Hay que mirar si el equipo se ve desde el viario público o si puede quedar resguardado en patios de luces interiores. Ignorar esta norma urbana puede obligar a retirar la instalación después de colocarla, generando un coste doble y disgustos innecesarios durante la reforma del piso.
Qué pedir por escrito sobre la ubicación en cada presupuesto de aerotermia
La ubicación de la unidad exterior no es un detalle menor en Gipuzkoa, donde los bloques se apilan en valles estrechos como Beraun o Amaña. Exige que el presupuesto especifique por qué se coloca allí y cuántos metros exactos de tubería hacen falta para conectarla con el interior. En fachadas orientadas al norte, sin sol directo durante semanas, esto afecta a la longitud del circuito y a su aislamiento. Pide también cómo resuelven el desagüe: en zonas de helada frecuente, si el agua de desescarche congela la salida, necesitarás bandeja calefactada o una ubicación protegida. Sin estos datos, no sabes si te están ocultando gastos extra.
Otro punto crítico es el ruido. La comunidad debe ver el nivel sonoro indicado por el fabricante, porque entre patios de luces próximos, el sonido rebota hacia las ventanas vecinas. Revisa que incluyan soportes antivibradores; sin ellos, la estructura transmite molestias innecesarias. Estos detalles permiten comparar propuestas reales. Si una empresa pone un precio cerrado genérico sin medir distancias ni justificar la ubicación frente a otros vecinos, estás comprando una incertidumbre. Lo importante es que cada partida refleje la realidad física de tu piso, ya sea en Donostialdea o en el Alto Deba, para evitar sorpresas técnicas al final de la obra.